
PERMANENT COUNCIL ORGANIZATION OF AMERICAN STATES OEA/Ser.G CP/doc.3324/00 rev. 1 30 mayo 2000 Original: inglés/español NFORME DEL COMITÉ INTERAMERICANO PARA LA REDUCCIÓN DE LOS DESASTRES NATURALES (CIRDN) NOTA EXPLICATIVA El Consejo Permanente, en sesión celebrada el 26 de mayo de 2000, consideró el informe del Comité Interamericano para la Reducción de los Desastres Naturales (CIRDN) (CP/doc.3324/00) y acordó tomar nota del informe con las enmiendas presentadas por la Delegación de Argentina y transmitirlo como documento de referencia al trigésimo período ordinario de sesiones de la Asamblea General. 24 de mayo de 2000 Excelentísimo señor: Tengo el honor de dirigirme a Vuestra Excelencia en cumplimiento de la resolución AG/RES. 1682 (XXIX-O/99) "Mecanismo de la OEA para la Reducción de los Desastres Naturales" para presentar a la Asamblea General el informe sobre las actividades del Comité Interamericano para la Reducción de los Desastres Naturales (CIRDN). Aprovecho esta oportunidad para reiterar a Vuestra Excelencia las seguridades de mi más alta y distinguida consideración. César Gaviria Secretario General Excelentísimo señor Marcelo Ostria Trigo Embajador, Representante Permanente de Bolivia ante la Organización de los Estados Americanos Presidente del Consejo Permanente Washington, D.C. INFORME DEL COMITÉ INTERAMERICANO PARA LA REDUCCIÓN DE LOS DESASTRES NATURALES (CIRDN) Introducción: En el Trigésimo Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General, en Guatemala, la Asamblea, a través de la Resolución AG/RES. 1682 (XXIX-O/99) sobre mecanismos para la reducción de los desastres naturales y reacción frente a los mismos, estableció el Comité Interamericano para la Reducción de los Desastres Naturales (CIRDN), formado por el Secretario General y el Secretario General Adjunto de la Organización de los Estados Americanos, el Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, el Director General de la Organización Panamericana de la Salud, el Secretario General del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, el Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura y el Director General de la Agencia Interamericana para la Cooperación y el Desarrollo. El CIRDN celebró su primera reunión el 8 de noviembre de 1999 y acordó un curso de acción para el cumplimiento del mandato que le fue encomendado por la Asamblea General. En esa reunión el Secretario General de la OEA declaró lo siguiente: "Además, debemos también concentrarnos en diseñar y proponer mecanismos de coordinación y cooperación en materia de preparación y atención de emergencias que hagan que la asistencia internacional y nacional sea más efectiva, más rápida y llegue a aquellos que más la necesitan. Este último aspecto es de particular importancia en el corto plazo. Debemos reconocer que en algunas ocasiones del pasado las generosas demostraciones de solidaridad internacional con las comunidades más afectadas se han visto limitadas y obstaculizadas por fallas en la coordinación de los esfuerzos. Esto se ha traducido en duplicaciones, confusiones y demoras en la ayuda humanitaria de emergencia que se pretende prestar". (Palabras pronunciadas por el Secretario General en el acto de instalación del CIRDN, 8 de noviembre de 1999). Establecimiento de tres grupos de trabajo: En su resolución AG/RES. 1682, la Asamblea solicitó al CIRDN que a más tardar el 30 de noviembre de 1999 presentara al Consejo Permanente recomendaciones específicas sobre varios temas que se estipulan en el párrafo 6 de esa resolución. A esos efectos el CIRDN estableció tres grupos de trabajo para facilitar la consideración de esos temas. El primer grupo de trabajo, presidido por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ha asumido la responsabilidad de preparar un informe completo y detallado que incluiría recomendaciones encaminadas a la creación de un mecanismo de coordinación de la asistencia humanitaria. Al segundo grupo de trabajo, presidido por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se le encomendó el examen y la evaluación de las diferentes alternativas, incluidas propuestas presentadas recientemente sobre creación de fondos especiales y fondos comunes de reaseguros. En este grupo estuvieron representados también el Banco Mundial y otros organismos subregionales especializados que se ocupan en forma continua de asuntos financieros. El tercer grupo de trabajo, que ha sido dirigido por la OEA, se ocupó principalmente de hallar la manera de promover el avance y el incremento de nuestra capacidad de identificar, evaluar y estimar la vulnerabilidad de nuestros pueblos y de su infraestructura económica y social. En el marco de su labor este grupo ha realizado evaluaciones de riesgos y propondrá políticas, estrategias e inversiones de reducción de riesgos. Su labor ha sido respaldada por las actuales actividades del Grupo Interamericano de Seguimiento a la Cumbre de Santa Cruz de la Sierra, con su Grupo de Trabajo sobre la Reducción de Desastres en el Marco del Desarrollo Sostenible. El 30 de noviembre de 1999 el Secretario General escribió al entonces Presidente del Consejo Permanente y le dio a conocer la creación de los grupos de trabajo y el mecanismo que se utilizaría para responder a los mandatos de la Asamblea; específicamente el párrafo operativo 6 de la AG/Res.1682. Los grupos de trabajo se reunieron en varias ocasiones en los últimos seis meses y congregaron a los principales interesados que se ocupaban de los temas específicos que estaban siendo analizados por cada uno de los grupos. Se hicieron circular y analizaron con los respectivos participantes borradores de los informes de cada grupo. El resultado ha sido el consenso. En su reunión del 8 de febrero de 2000 el CIRDN pasó revista al avance logrado por los grupos y los instó a redoblar sus esfuerzos para completar sus tareas. Esos tres grupos de trabajo presentaron recomendaciones detalladas y completas al CIRDN, que a su vez las consideró en su reunión del 22 de mayo de 2000. Tras algunas deliberaciones, los miembros del Comité aceptaron esas recomendaciones y convinieron en trasmitirlas al Consejo Permanente para su consideración y subsiguiente adopción de las medidas que el Consejo considerara necesarias. Debe señalarse que el Comité, en sus deliberaciones, ha contado con la orientación y el provechoso aporte consistente en la activa participación de los observadores cuya lista aparece en el párrafo operativo 5 de AG/RES. 1682. En los anexos I, II y III del presente informe aparece el texto completo de los informes de los tres grupos de trabajo.. A continuación se presenta una versión resumida de las Conclusiones y Recomendaciones del CIRDN, que se refieren específicamente a los párrafos operativos 6 y 9 de la AG/Res. 1682, cuyos detalles pueden encontrarse en los informes de los grupos de trabajo. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES Y PUNTOS SUGERIDOS PARA ACTIVIDADES DEL CONSEJO PERMANENTE Y DE LA ASAMBLEA GENERAL: I. Recomendaciones que figuran en el párrafo operativo 6 de la Resolución AG/RES. 1682, y otros temas identificados por el Comité a los efectos de que se pongan a consideración del CIRDN: 6.a. La forma más eficaz en que la OEA, con la participación de los órganos nacionales, regionales e internacionales competentes, debe participar en la instrumentación de políticas y programas de asistencia mutua durante situaciones de emergencia declaradas por los Estados Miembros, teniendo en cuenta la eficacia de los mecanismos de la OEA de reacción ante desastres naturales tras los huracanes Georges y Mitch y el terremoto de Armenia, en Colombia.
Por otra parte, los países de América Latina y el Caribe podrían considerar varias posibles medidas. La Asamblea General de la OEA puede recomendar una mayor utilización de instrumentos basados en el mercado a fin de repartir el riesgo y reducir los costos de rehabilitación y reconstrucción que pueden recaer sobre el sector público:
Existen pruebas de que los mecanismos de mercado pueden ser insuficientes para financiar las necesidades de los sectores de población económicamente marginados de los países. Por lo tanto puede ser conveniente que la Asamblea General considere la posibilidad de declarar como necesaria la adopción de medidas especiales en dos ámbitos:
6.b. La conveniencia de utilizar los depósitos de la Fundación Panamericana de Desarrollo para almacenamiento de artículos de socorro en casos de emergencia, en coordinación con mecanismos nacionales, regionales e internacionales y otras entidades del sistema interamericano El CIRDN llegó a la conclusión de que si bien las donaciones en especie pueden ser un valioso aporte a las actividades de desarrollo, si se realizan sin coordinación son inapropiadas y contraproducentes en situaciones de emergencia, por que deben establecerse disuasivos a su realización. La Región debería enunciar y respaldar las pautas existentes en materia de donaciones:.
6.c. Se reafirma la conveniencia de fortalecer la labor de la Iniciativa Cascos Blancos establecida en la OEA, a fin de prestar asistencia a los países afectados por desastres naturales. 6.d. La conveniencia de establecer y reponer periódicamente un fondo permanente de asistencia en casos de emergencia para prestar asistencia a los países afectados por desastres naturales En las dos estrategias principales que han de considerar los países podría incluirse: (i) la creación y el fortalecimiento de mercados de seguros y otros instrumentos financieros de cobertura de riesgos , y (ii) el alineamiento de los instrumentos financieros con objetivos de prevención y mitigación, probablemente con intervención de los gobiernos. Mantener modalidades tradicionales consistentes en asumir riesgos y contar con apoyo externo para actividades de reconstrucción posteriores a los desastres puede no ser un mecanismo sostenible. El financiamiento puede orientarse específicamente hacia actividades de prevención y mitigación; por ejemplo a través de fondos de reducción de vulnerabilidad u obras de reconstrucción a través de fondos para hacer frente a calamidades. El CIRDN recomienda:
6.e. El mecanismo más apropiado para que la OEA preste asistencia a los Estados miembros afectados por desastres naturales a los efectos de la preparación y ejecución de programas de reconstrucción financiados por recursos internacionales El Comité considera que debe adoptarse una orientación proactiva para reducir las secuelas de los desastres en la Región. La misma debe abarcar actividades de reducción de riesgos antes de los desastres y recuperación y recuperación posterior a los desastres, incluido el siguiente conjunto de actividades: análisis de riesgos, para identificar los tipos de riesgos con los que se vean confrontadas las personas y las inversiones en desarrollo, así como su magnitud; prevención y mitigación, para reducir la vulnerabilidad; reparto y transferencia de riesgos, para distribuir los riesgos financieros a lo largo del tiempo y entre diferentes protagonistas; mecanismos de preparación y reacción frente a emergencias, para que los países estén en mejores condiciones de hacer frente rápida y eficazmente a emergencias, y rehabilitación y reconstrucción posteriores a los desastres, que respalden una eficaz recuperación e incluyan medidas de salvaguardia frente a futuros desastres. Todas esas actividades requieren financiamiento. Para promover eficazmente esas actividades y establecer el orden de prelación de las mismas, los países de la Región se ven confrontados con el desafío de establecer como uno de sus objetivos primordiales la gestión de riesgos. La inversión debe orientarse hacia la prevención y mitigación de desastres y a la creación de capacidad de gestión de riesgos. Para reducir los riesgos podría centrarse la atención en los siguientes ámbitos estratégicos (adoptados de El Desafío de los Desastres Naturales en América Latina y el Caribe: Un Plan de Acción del BID):
El Comité señaló que los desastres naturales plantean importantes desafíos en materia de financiamiento. Es necesario elaborar instrumentos teniendo presentes ciertos objetivos:
Además la Asamblea General de la OEA debería instar a los Estados miembros a asignar sistemáticamente parte del financiamiento para inversiones del sector público al fortalecimiento de la infraestructura existente, sobre la base de prioridades determinadas mediante la evaluación y la indización de la vulnerabilidad. La comunidad internacional cuenta con diversos mecanismos de oportuno suministro de recursos para inversiones vinculadas con desastres. El Banco Mundial y organismos regionales y bilaterales utilizan comúnmente sus instrumentos de financiamiento ordinarios (préstamos y asistencia técnica). Además se han creado préstamos de emergencia para recuperación (el Banco Mundial) y financiamiento a través de la Facilidad de Reconstrucción de Emergencias (el BID) para proporcionar rápido desembolso de fondos para inversiones posteriores a desastres. Se están creando nuevos mecanismos adicionales, por ejemplo a través de la Iniciativa ProVention del Banco Mundial. El BID está estableciendo un nuevo mecanismo, la Facilidad para Innovaciones en Prevención de Desastres. Se están ejecutando acuerdos de cofinanciamiento para financiar fondos de prevención y mitigación de carácter regional, como el administrado por el CEPREDENAC en América Central. Existe un conocimiento bastante adecuado de la manera de utilizar el sistema bancario formal, así como fondos generales de desarrollo (para alcanzar objetivos sociales, municipales, de financiamiento o ambientales) como mecanismos destinados a insertar en la corriente principal de las inversiones para el desarrollo las actividades de prevención y reconstrucción frente a desastres. Se requieren nuevos ensayos para otros mecanismos, como los seguros y reaseguros, y la creación de vehículos especializados, como los destinados a alcanzar objetivos de prevención y mitigación y fondos para calamidades que se utilicen con posterioridad a los desastres. La creación de nuevos instrumentos de mercado financiero innovadores representará el mayor desafío para los mecanismos que a continuación se mencionan. Por lo tanto el CIRDN ofrece las siguientes recomendaciones:
Se propone realizar un diálogo ampliado sobre esos temas a través de una reunión que tendría lugar en la Región en un marco de coordinación mutua de las diferentes entidades financieras que operan en la misma, en el cuarto trimestre de 2000. 6.f. La vigorización de los mecanismos de cooperación entre la OEA y las Naciones Unidas en materia de desastres La participación de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) en el Grupo de Trabajo sobre Respuesta y Preparación frente a Desastres permitió identificar ámbitos complementarios y de interés común entre el Sistema Interamericano y el Sistema de las Naciones Unidas. El PNUD se ha mostrado muy activo en la Región a través del Programa de Mitigación de los Efectos de los Desastres Naturales y de Recuperación, cuyo objetivo coincide con el trazado de un plan de acción para la OEA, que se expone en el punto 6.a, que antecede. Además está respaldando una nueva iniciativa destinada a crear un consorcio sobre desastres y cambio climático para el Caribe, subregión en que hay muchos proyectos a cargo de múltiples donantes, pero escasa coordinación entre las iniciativas existentes. En especial sería conveniente lograr una cooperación más estrecha en la evaluación de las necesidades que se plantean a continuación de los desastres y la promoción de colaboración entre autoridades civiles y militares. En consecuencia se recomienda lo siguiente:
6.g. La utilización, del modo más ventajoso posible, de las actividades de promoción, información pública y extensión que cumple la OEA, incluida la capacitación en programas de alerta temprana y seminarios de planificación para situaciones de desastre El Sistema Interamericano posee considerable capacidad y experiencia para llegar a diversos sectores. Esta capacidad debería orientarse hacia los ámbitos de prevención y mitigación de desastres y reacción frente a los mismos. Se han identificado varias esferas prioritarias a los efectos del debate, la movilización de recursos y la ejecución: educación del público donante; capacitación e información de misiones permanentes; cursos para el sector privado y para ONG; inclusión del tema en el plan de estudios del Colegio Interamericano de Defensa, etc. Muchas de estas actividades están siendo iniciadas como resultado de los contactos establecidos durante las reuniones del grupo de trabajo. Por lo tanto:
Como más arriba se señala, en el punto 6.e, los instrumentos financieros destinados a la reducción de los desastres naturales se encuentran en diferentes etapas de elaboración y utilización. Los recursos destinados a cumplir las recomendaciones del CIRDN a nivel de países provendrían de las fuentes disponibles en la región. Participarían entidades y organismos regionales y subregionales y entidades bilaterales que operan en América Latina y el Caribe. No obstante, en la Región en general no se dispone de financiamiento no reembolsable. Por lo tanto, el Comité desea formular las siguientes recomendaciones:
II. Evaluación del Informe del Grupo de Trabajo de la Secretaría General Encargado de la Revisión del Estatuto del FONDEM Con respecto al FONDEM, se informó al Comité sobre la revisión de su Estatuto y se señaló con claridad que el FONDEM cumple, indudablemente, un papel bien definido. No obstante, se identificaron pequeños ámbitos de superposición de esfuerzos.
Finalmente el CIRDN propone el mantenimiento de los tres grupos de trabajo como mecanismo destinado a seguir facilitando el diálogo sobre temas referentes a preparación, financiamiento y reducción de vulnerabilidades, y en especial a ayudar a formular un plan estratégico sobre reacción frente a desastres y reducción de vulnerabilidades, cuestión en que el Comité concentrará su atención en los próximos meses. ANEXO 1, etc. (solamente en inglés) © 2000 Comité
Ejecutivo de la Iniciativa de Transporte del Hemisferio Occidental, y La Oficina de
Seguimiento de Cumbres de la Organización de los Estados Americanos.
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