PERMANENT COUNCIL
ORGANIZATION OF AMERICAN STATES
OEA/Ser.G
CP/doc.3324/00 rev. 1
30 mayo 2000
Original: inglés/español

NFORME DEL COMITÉ INTERAMERICANO PARA LA REDUCCIÓN DE LOS DESASTRES NATURALES (CIRDN)


NOTA EXPLICATIVA

El Consejo Permanente, en sesión celebrada el 26 de mayo de 2000, consideró el informe del Comité Interamericano para la Reducción de los Desastres Naturales (CIRDN) (CP/doc.3324/00) y acordó tomar nota del informe con las enmiendas presentadas por la Delegación de Argentina y transmitirlo como documento de referencia al trigésimo período ordinario de sesiones de la Asamblea General.


24 de mayo de 2000

Excelentísimo señor:

Tengo el honor de dirigirme a Vuestra Excelencia en cumplimiento de la resolución AG/RES. 1682 (XXIX-O/99) "Mecanismo de la OEA para la Reducción de los Desastres Naturales" para presentar a la Asamblea General el informe sobre las actividades del Comité Interamericano para la Reducción de los Desastres Naturales (CIRDN).

Aprovecho esta oportunidad para reiterar a Vuestra Excelencia las seguridades de mi más alta y distinguida consideración.

César Gaviria

Secretario General


Excelentísimo señor
Marcelo Ostria Trigo
Embajador, Representante Permanente de Bolivia
ante la Organización de los Estados Americanos
Presidente del Consejo Permanente
Washington, D.C.

INFORME DEL COMITÉ INTERAMERICANO PARA LA REDUCCIÓN DE LOS DESASTRES NATURALES (CIRDN)

Introducción:

        En el Trigésimo Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General, en Guatemala, la Asamblea, a través de la Resolución AG/RES. 1682 (XXIX-O/99) sobre mecanismos para la reducción de los desastres naturales y reacción frente a los mismos, estableció el Comité Interamericano para la Reducción de los Desastres Naturales (CIRDN), formado por el Secretario General y el Secretario General Adjunto de la Organización de los Estados Americanos, el Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, el Director General de la Organización Panamericana de la Salud, el Secretario General del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, el Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura y el Director General de la Agencia Interamericana para la Cooperación y el Desarrollo. El CIRDN celebró su primera reunión el 8 de noviembre de 1999 y acordó un curso de acción para el cumplimiento del mandato que le fue encomendado por la Asamblea General. En esa reunión el Secretario General de la OEA declaró lo siguiente:

"Además, debemos también concentrarnos en diseñar y proponer mecanismos de coordinación y cooperación en materia de preparación y atención de emergencias que hagan que la asistencia internacional y nacional sea más efectiva, más rápida y llegue a aquellos que más la necesitan. Este último aspecto es de particular importancia en el corto plazo. Debemos reconocer que en algunas ocasiones del pasado las generosas demostraciones de solidaridad internacional con las comunidades más afectadas se han visto limitadas y obstaculizadas por fallas en la coordinación de los esfuerzos. Esto se ha traducido en duplicaciones, confusiones y demoras en la ayuda humanitaria de emergencia que se pretende prestar". (Palabras pronunciadas por el Secretario General en el acto de instalación del CIRDN, 8 de noviembre de 1999).

Establecimiento de tres grupos de trabajo:

        En su resolución AG/RES. 1682, la Asamblea solicitó al CIRDN que a más tardar el 30 de noviembre de 1999 presentara al Consejo Permanente recomendaciones específicas sobre varios temas que se estipulan en el párrafo 6 de esa resolución. A esos efectos el CIRDN estableció tres grupos de trabajo para facilitar la consideración de esos temas. El primer grupo de trabajo, presidido por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ha asumido la responsabilidad de preparar un informe completo y detallado que incluiría recomendaciones encaminadas a la creación de un mecanismo de coordinación de la asistencia humanitaria.

        Al segundo grupo de trabajo, presidido por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se le encomendó el examen y la evaluación de las diferentes alternativas, incluidas propuestas presentadas recientemente sobre creación de fondos especiales y fondos comunes de reaseguros. En este grupo estuvieron representados también el Banco Mundial y otros organismos subregionales especializados que se ocupan en forma continua de asuntos financieros.

        El tercer grupo de trabajo, que ha sido dirigido por la OEA, se ocupó principalmente de hallar la manera de promover el avance y el incremento de nuestra capacidad de identificar, evaluar y estimar la vulnerabilidad de nuestros pueblos y de su infraestructura económica y social. En el marco de su labor este grupo ha realizado evaluaciones de riesgos y propondrá políticas, estrategias e inversiones de reducción de riesgos. Su labor ha sido respaldada por las actuales actividades del Grupo Interamericano de Seguimiento a la Cumbre de Santa Cruz de la Sierra, con su Grupo de Trabajo sobre la Reducción de Desastres en el Marco del Desarrollo Sostenible.

        El 30 de noviembre de 1999 el Secretario General escribió al entonces Presidente del Consejo Permanente y le dio a conocer la creación de los grupos de trabajo y el mecanismo que se utilizaría para responder a los mandatos de la Asamblea; específicamente el párrafo operativo 6 de la AG/Res.1682.

        Los grupos de trabajo se reunieron en varias ocasiones en los últimos seis meses y congregaron a los principales interesados que se ocupaban de los temas específicos que estaban siendo analizados por cada uno de los grupos. Se hicieron circular y analizaron con los respectivos participantes borradores de los informes de cada grupo. El resultado ha sido el consenso. En su reunión del 8 de febrero de 2000 el CIRDN pasó revista al avance logrado por los grupos y los instó a redoblar sus esfuerzos para completar sus tareas.

        Esos tres grupos de trabajo presentaron recomendaciones detalladas y completas al CIRDN, que a su vez las consideró en su reunión del 22 de mayo de 2000. Tras algunas deliberaciones, los miembros del Comité aceptaron esas recomendaciones y convinieron en trasmitirlas al Consejo Permanente para su consideración y subsiguiente adopción de las medidas que el Consejo considerara necesarias.

        Debe señalarse que el Comité, en sus deliberaciones, ha contado con la orientación y el provechoso aporte consistente en la activa participación de los observadores cuya lista aparece en el párrafo operativo 5 de AG/RES. 1682. En los anexos I, II y III del presente informe aparece el texto completo de los informes de los tres grupos de trabajo..

        A continuación se presenta una versión resumida de las Conclusiones y Recomendaciones del CIRDN, que se refieren específicamente a los párrafos operativos 6 y 9 de la AG/Res. 1682, cuyos detalles pueden encontrarse en los informes de los grupos de trabajo.


CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES Y PUNTOS SUGERIDOS PARA ACTIVIDADES DEL CONSEJO PERMANENTE Y DE LA ASAMBLEA GENERAL:

I. Recomendaciones que figuran en el párrafo operativo 6 de la Resolución AG/RES. 1682, y otros temas identificados por el Comité a los efectos de que se pongan a consideración del CIRDN:

6.a. La forma más eficaz en que la OEA, con la participación de los órganos nacionales, regionales e internacionales competentes, debe participar en la instrumentación de políticas y programas de asistencia mutua durante situaciones de emergencia declaradas por los Estados Miembros, teniendo en cuenta la eficacia de los mecanismos de la OEA de reacción ante desastres naturales tras los huracanes Georges y Mitch y el terremoto de Armenia, en Colombia.

El CIRDN desea hacer hincapié en que en la Región existe un considerable volumen de asistencia mutua organizada, especialmente la que se brinda a través de organismos subregionales como la Agencia Caribeña de Respuesta ante Situaciones de Desastre (CDERA) y el Centro de Prevención de Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC). El CIRDN recomienda:

  • Documentar los acuerdos y políticas formales de asistencia mutua vigentes y exitosos y promover la celebración de acuerdos de asistencia mutua adicionales, en cooperación con las instituciones o los mecanismos subregionales o a través de los mismos.

  • Hacer que los acuerdos de asistencia mutua que se adopten incluyan un sólido componente sobre preparación, planificación conjunta y capacitación.

        Por otra parte, los países de América Latina y el Caribe podrían considerar varias posibles medidas. La Asamblea General de la OEA puede recomendar una mayor utilización de instrumentos basados en el mercado a fin de repartir el riesgo y reducir los costos de rehabilitación y reconstrucción que pueden recaer sobre el sector público:

  • En el contexto de la utilización de instrumentos basados en el mercado se requeriría la participación del sector privado y el diseño de incentivos económicos y regulatorios a los efectos de promover un comportamiento de reducción de riesgos.

  • Debería realizarse una labor de compilación y diseminación de información sobre riesgos y potenciar a los ciudadanos y otros interesados para que adopten medidas de reducción de riesgos.

  • Deberían crearse condiciones para el desarrollo de mercados de seguros y otros instrumentos financieros de reparto de riesgos en el contexto del financiamiento vinculado con desastres naturales.

         Existen pruebas de que los mecanismos de mercado pueden ser insuficientes para financiar las necesidades de los sectores de población económicamente marginados de los países. Por lo tanto puede ser conveniente que la Asamblea General considere la posibilidad de declarar como necesaria la adopción de medidas especiales en dos ámbitos:

  • Reducción de la vulnerabilidad de los pobres frente a los peligros naturales.

  • Ensayo de mecanismos no formales destinados a los muy pobres a fin de repartir y transferir el riesgo de desastres.

  • Financiamiento de la recuperación de las familias pobres afectadas por desastres a través de asistencia especial para la labor de reconstrucción.

6.b. La conveniencia de utilizar los depósitos de la Fundación Panamericana de Desarrollo para almacenamiento de artículos de socorro en casos de emergencia, en coordinación con mecanismos nacionales, regionales e internacionales y otras entidades del sistema interamericano

         El CIRDN llegó a la conclusión de que si bien las donaciones en especie pueden ser un valioso aporte a las actividades de desarrollo, si se realizan sin coordinación son inapropiadas y contraproducentes en situaciones de emergencia, por que deben establecerse disuasivos a su realización. La Región debería enunciar y respaldar las pautas existentes en materia de donaciones:.

  • El Comité acordó, por lo tanto, no dar su apoyo a la formación de almacenes regionales de donaciones de equipos o suministros de emergencia usados, donados o reciclados.

  • El Comité acordó asimismo tratar de obtener la sanción oficial, por parte del Consejo Permanente y de la Asamblea General, de las internacionalmente reconocidas Directrices sobre Donaciones de Equipos Médicos y Sanitarios de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

  • El Comité recomienda que el Consejo Permanente y la Asamblea General analicen el tema de la transparencia y la adecuada gestión en lo referente a la administración de donaciones, y que consideren la posibilidad de respaldar la declaración de necesidad de un enfoque de administración integrado como el que proporciona el SUMA para promover la transparencia y la responsabilidad en la esfera de la asistencia humanitaria.

6.c. Se reafirma la conveniencia de fortalecer la labor de la Iniciativa Cascos Blancos establecida en la OEA, a fin de prestar asistencia a los países afectados por desastres naturales.

6.d. La conveniencia de establecer y reponer periódicamente un fondo permanente de asistencia en casos de emergencia para prestar asistencia a los países afectados por desastres naturales

        En las dos estrategias principales que han de considerar los países podría incluirse: (i) la creación y el fortalecimiento de mercados de seguros y otros instrumentos financieros de cobertura de riesgos , y (ii) el alineamiento de los instrumentos financieros con objetivos de prevención y mitigación, probablemente con intervención de los gobiernos. Mantener modalidades tradicionales consistentes en asumir riesgos y contar con apoyo externo para actividades de reconstrucción posteriores a los desastres puede no ser un mecanismo sostenible.

        El financiamiento puede orientarse específicamente hacia actividades de prevención y mitigación; por ejemplo a través de fondos de reducción de vulnerabilidad u obras de reconstrucción a través de fondos para hacer frente a calamidades. El CIRDN recomienda:

  • Los instrumentos de financiamiento deben estructurarse de modo de suministrar financiamiento contingente en casos de desastre, con normas especiales que orienten por anticipado recursos a prevención y mitigación, como condiciones de elegibilidad para obtener recursos una vez que los desastres se han producido.

6.e. El mecanismo más apropiado para que la OEA preste asistencia a los Estados miembros afectados por desastres naturales a los efectos de la preparación y ejecución de programas de reconstrucción financiados por recursos internacionales

        El Comité considera que debe adoptarse una orientación proactiva para reducir las secuelas de los desastres en la Región. La misma debe abarcar actividades de reducción de riesgos antes de los desastres y recuperación y recuperación posterior a los desastres, incluido el siguiente conjunto de actividades: análisis de riesgos, para identificar los tipos de riesgos con los que se vean confrontadas las personas y las inversiones en desarrollo, así como su magnitud; prevención y mitigación, para reducir la vulnerabilidad; reparto y transferencia de riesgos, para distribuir los riesgos financieros a lo largo del tiempo y entre diferentes protagonistas; mecanismos de preparación y reacción frente a emergencias, para que los países estén en mejores condiciones de hacer frente rápida y eficazmente a emergencias, y rehabilitación y reconstrucción posteriores a los desastres, que respalden una eficaz recuperación e incluyan medidas de salvaguardia frente a futuros desastres. Todas esas actividades requieren financiamiento.

        Para promover eficazmente esas actividades y establecer el orden de prelación de las mismas, los países de la Región se ven confrontados con el desafío de establecer como uno de sus objetivos primordiales la gestión de riesgos. La inversión debe orientarse hacia la prevención y mitigación de desastres y a la creación de capacidad de gestión de riesgos. Para reducir los riesgos podría centrarse la atención en los siguientes ámbitos estratégicos (adoptados de El Desafío de los Desastres Naturales en América Latina y el Caribe: Un Plan de Acción del BID):

  • Sistemas nacionales de prevención y reacción frente a desastres: Creación de marcos legales y reglamentarios y programas nacionales para facilitar la movilización de recursos.

  • Potenciación de los interesados: Diseminación de información sobre riesgos y potenciación de ciudadanos y otros interesados para la adopción de medidas de reducción de riesgos.

  • Reducción de la vulnerabilidad de los pobres: Otorgamiento de respaldo a las familias y comunidades pobres para reducir su vulnerabilidad frente a peligros naturales y financiamiento de la recuperación frente a desastres a través de asistencia para la reconstrucción.

  • Fomento de la participación del sector privado: Creación de condiciones para el desarrollo de mercados de seguros y otros instrumentos financieros de reparto de riesgos y diseño de incentivos económicos y regulatorios tendientes a un comportamiento de reducción de riesgos.

        El Comité señaló que los desastres naturales plantean importantes desafíos en materia de financiamiento. Es necesario elaborar instrumentos teniendo presentes ciertos objetivos:

  • Reducción y distribución de los riesgos

  • Creación de incentivos para promover inversiones en prevención y mitigación

  • Financiamiento de actividades de reconstrucción y recuperación posteriores a desastres

  • Reducción de la necesidad del endeudamiento del sector privado y del sector público en caso de desastre

        Además la Asamblea General de la OEA debería instar a los Estados miembros a asignar sistemáticamente parte del financiamiento para inversiones del sector público al fortalecimiento de la infraestructura existente, sobre la base de prioridades determinadas mediante la evaluación y la indización de la vulnerabilidad.

        La comunidad internacional cuenta con diversos mecanismos de oportuno suministro de recursos para inversiones vinculadas con desastres. El Banco Mundial y organismos regionales y bilaterales utilizan comúnmente sus instrumentos de financiamiento ordinarios (préstamos y asistencia técnica). Además se han creado préstamos de emergencia para recuperación (el Banco Mundial) y financiamiento a través de la Facilidad de Reconstrucción de Emergencias (el BID) para proporcionar rápido desembolso de fondos para inversiones posteriores a desastres. Se están creando nuevos mecanismos adicionales, por ejemplo a través de la Iniciativa ProVention del Banco Mundial. El BID está estableciendo un nuevo mecanismo, la Facilidad para Innovaciones en Prevención de Desastres. Se están ejecutando acuerdos de cofinanciamiento para financiar fondos de prevención y mitigación de carácter regional, como el administrado por el CEPREDENAC en América Central.

        Existe un conocimiento bastante adecuado de la manera de utilizar el sistema bancario formal, así como fondos generales de desarrollo (para alcanzar objetivos sociales, municipales, de financiamiento o ambientales) como mecanismos destinados a insertar en la corriente principal de las inversiones para el desarrollo las actividades de prevención y reconstrucción frente a desastres. Se requieren nuevos ensayos para otros mecanismos, como los seguros y reaseguros, y la creación de vehículos especializados, como los destinados a alcanzar objetivos de prevención y mitigación y fondos para calamidades que se utilicen con posterioridad a los desastres. La creación de nuevos instrumentos de mercado financiero innovadores representará el mayor desafío para los mecanismos que a continuación se mencionan. Por lo tanto el CIRDN ofrece las siguientes recomendaciones:

  • Seguros y reaseguros. La creación y el fortalecimiento de mercados de seguros constituye una meta estratégica a largo plazo. Entre las actividades previstas para desarrollar mercados de seguros figuran las siguientes: remoción de los impedimentos legales y regulatorios que afectan a los mercados de seguros; titulación inmobiliaria; códigos de construcción; aumento de la información sobre riesgos; posibles incentivos tributarios para la adquisición de seguros, y compromiso, de parte de los gobiernos y los donantes, de no realizar operaciones de rescate financiero frente a pérdidas de activos que puedan asegurarse. A falta de un mercado de seguros privado que funcione adecuadamente deberán ensayarse alternativas más inmediatas, como mecanismos de solidaridad y seguros colectivos, y planes gubernamentales de seguros y reaseguros de responsabilidad limitada.

  • Sistema bancario. Promover un sólido sistema de bancos privados y entidades de crédito constituye una meta valiosa para el desarrollo del financiamiento vinculado con desastres. Podría establecerse un protocolo autoimpuesto para el financiamiento de proyectos de reconstrucción y desarrollo a cargo de sistemas bancarios nacionales. Su objetivo consistiría en romper el círculo vicioso del financiamiento, con normas inadecuadas, de actividades de construcción y reconstrucción de inmuebles repetidamente dañados. Podrían establecerse criterios de planificación del uso de la tierra, evaluación de vulnerabilidades, normas de construcción, etc., para evitar el financiamiento de proyectos de alto riesgo.

  • Fondos especializados. Podrían estructurarse instrumentos de financiamiento en forma de fondos de reducción de vulnerabilidades o para calamidades. Debería realizarse un esfuerzo especial para el diseño de esos tipos de fondos en beneficio de los países.

  • Fondos de desarrollo. Los mismos podrían incluir recursos para inversiones y asistencia técnica en prevención, mitigación o reconstrucción, en el marco de transferencias destinadas a sectores tales como desarrollo social, vivienda, desarrollo municipal o logro de objetivos ambientales. Se requerirán pautas de buenas prácticas para ayudar a diseñar criterios y seleccionar los tipos de inversiones de reducción para desastres que sean sostenibles y económicamente eficaces.

  • Instrumentos innovadores para mercados financieros. Esta categoría comprende instrumentos tales como bonos y opciones para catástrofes, créditos parciales con índices basados en factores meteorológicos, garantías para desastres, etc. La utilización de esos instrumentos en América Latina y el Caribe se encuentra en una etapa incipiente y requiere pruebas cuidadosas y proyectos piloto. El desarrollo de esos instrumentos puede ser costoso, pero podría suscitar valiosos beneficios para los países.

        Se propone realizar un diálogo ampliado sobre esos temas a través de una reunión que tendría lugar en la Región en un marco de coordinación mutua de las diferentes entidades financieras que operan en la misma, en el cuarto trimestre de 2000.

6.f. La vigorización de los mecanismos de cooperación entre la OEA y las Naciones Unidas en materia de desastres

        La participación de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) en el Grupo de Trabajo sobre Respuesta y Preparación frente a Desastres permitió identificar ámbitos complementarios y de interés común entre el Sistema Interamericano y el Sistema de las Naciones Unidas.

        El PNUD se ha mostrado muy activo en la Región a través del Programa de Mitigación de los Efectos de los Desastres Naturales y de Recuperación, cuyo objetivo coincide con el trazado de un plan de acción para la OEA, que se expone en el punto 6.a, que antecede. Además está respaldando una nueva iniciativa destinada a crear un consorcio sobre desastres y cambio climático para el Caribe, subregión en que hay muchos proyectos a cargo de múltiples donantes, pero escasa coordinación entre las iniciativas existentes. En especial sería conveniente lograr una cooperación más estrecha en la evaluación de las necesidades que se plantean a continuación de los desastres y la promoción de colaboración entre autoridades civiles y militares. En consecuencia se recomienda lo siguiente:

  • Tras la formulación de una declaración nacional sobre desastres por parte de un Estado miembro, el CIRDN enviaría al terreno un equipo multiinstitucional y multidisciplinario para la preparación de un informe referente a vulnerabilidad frente a los daños sufridos y la recomendación de mecanismos dotados de eficacia de costos para que en la labor de reconstrucción se tenga presente el objetivo de reducir la vulnerabilidad.

  • El CIRDN se comprometió a seguir haciendo uso de la capacidad especial de la OPS para de actuar como puente entre los dos sistemas: el de las Naciones Unidas y el interamericano. En especial el Comité confirmó la recomendación de que el Director de la OPS debería actuar como representante del Sistema Interamericano en la Fuerza de Tarea de la Estrategia Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales.

  • El Comité accedió a promover la activa participación de organismos y programas interamericanos pertinentes en los cuatro grupos de trabajo temáticos establecidos por la Fuerza de Tarea de la Estrategia Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales (ISDR) (Alerta Temprana, El Niño y los Cambios Climáticos, Evaluación e Indicadores de Vulnerabilidad, La Tecnología en la Reducción de Desastres).

  • El Comité acordó asimismo promover la activa participación del Sistema Interamericano y sus organismos pertinentes en la evaluación de necesidades inmediatas a cargo del equipo de las Naciones Unidas de Evaluación y Coordinación de Situaciones de Desastre (UNDAC).

6.g. La utilización, del modo más ventajoso posible, de las actividades de promoción, información pública y extensión que cumple la OEA, incluida la capacitación en programas de alerta temprana y seminarios de planificación para situaciones de desastre

        El Sistema Interamericano posee considerable capacidad y experiencia para llegar a diversos sectores. Esta capacidad debería orientarse hacia los ámbitos de prevención y mitigación de desastres y reacción frente a los mismos.

        Se han identificado varias esferas prioritarias a los efectos del debate, la movilización de recursos y la ejecución: educación del público donante; capacitación e información de misiones permanentes; cursos para el sector privado y para ONG; inclusión del tema en el plan de estudios del Colegio Interamericano de Defensa, etc. Muchas de estas actividades están siendo iniciadas como resultado de los contactos establecidos durante las reuniones del grupo de trabajo. Por lo tanto:

  • El CIRDN procura el apoyo del Consejo Permanente para la planificación y la puesta en marcha de una campaña interamericana de educación pública en los medios de comunicación sobre asistencia y donaciones humanitarias apropiadas. Esta campaña brindará la posibilidad de buscar consenso entre los gobiernos y la comunidad de las ONG.

  • El CIRDN ha accedido a cumplir un papel proactivo a los efectos de proporcionar experiencia técnica en coordinación de desastres a las misiones permanentes de la OEA y a los ministros de relaciones exteriores de los países.

  • El CIRDN ve con beneplácito el compromiso del Colegio Interamericano de Defensa de incluir el tema de la gestión de desastres en su curso anual.

  • El CIRDN accedió a considerar la posibilidad de dedicar una sesión específica al análisis de temas regionales de cooperación entre autoridades civiles y militares en materia de preparación y reacción frente a desastres, a fin de reforzar el liderazgo civil en esa materia.

  • El CIRDN seguiría estimulando la participación activa de los organismos interamericanos y programas subregionales pertinentes en los tres grupos de trabajo del Comité, a los efectos de un mejor intercambio de información en la Región. Debería proporcionarse financiamiento para capacitación a través de mecanismos de financiamiento existentes y nuevos.

  • La Asamblea General de la OEA debería promover foros hemisféricos multisectoriales como la Comisión Interamericana para el Desarrollo Sostenible, a fin de promover y respaldar la preparación de la evaluación e indización de vulnerabilidades, en el contexto de su desarrollo.

  • La Asamblea General de la OEA debería procurar que los países miembros incluyan en las reuniones de nivel ministerial para sectores específicos de carácter hemisférico y regional el tema de la evaluación de vulnerabilidades y la reducción de desastres.

6.h. Instrumentación de mecanismos apropiados para movilizar los recursos necesarios para cumplir las recomendaciones del Comité Interamericano para la Reducción de los Desastres Naturales (CIRDN)

        Como más arriba se señala, en el punto 6.e, los instrumentos financieros destinados a la reducción de los desastres naturales se encuentran en diferentes etapas de elaboración y utilización.

        Los recursos destinados a cumplir las recomendaciones del CIRDN a nivel de países provendrían de las fuentes disponibles en la región. Participarían entidades y organismos regionales y subregionales y entidades bilaterales que operan en América Latina y el Caribe. No obstante, en la Región en general no se dispone de financiamiento no reembolsable. Por lo tanto, el Comité desea formular las siguientes recomendaciones:

  • Futura utilización de recursos para las actividades recomendadas por el CIRDN a través de mecanismos tales como la Facilidad para Innovaciones en Prevención de Desastres cuya creación se propone realizar el BID, y la iniciativa ProVention promovida por el Banco Mundial, e instrumentos disponibles a través de organismos subregionales y fuentes privadas y públicas en los países.

  • Fomento de la disponibilidad de financiamiento no reembolsable a cargo de donantes bilaterales que operen en la Región para respaldar la aplicación de las recomendaciones del CIRDN.

  • La Asamblea General de la OEA debería instar a los Estados miembros a dar prioridad a la reducción de la vulnerabilidad y las pérdidas de vidas en centros de enseñanza e instalaciones sanitarias al asignar las inversiones nacionales y la asistencia internacional.

  • La Asamblea General de la OEA debería exhortar a los Estados miembros a llevar a cabo actividades de evaluación e indización de vulnerabilidades, como paso necesario para insertar el tema de la reducción de los desastres en los programas financiados por sus Fondos de Inversiones Sociales.

II. Evaluación del Informe del Grupo de Trabajo de la Secretaría General Encargado de la Revisión del Estatuto del FONDEM

Con respecto al FONDEM, se informó al Comité sobre la revisión de su Estatuto y se señaló con claridad que el FONDEM cumple, indudablemente, un papel bien definido. No obstante, se identificaron pequeños ámbitos de superposición de esfuerzos.

  • El CIRDN recomienda que el Consejo Permanente:

  • Coordinación de ayuda frente a desastres naturales" [Artículo II del Estatuto del FO Considere la posibilidad de suprimir el objetivo del FONDEM consistente en "la NDEM – AG/Res. 1327 (XXV-O/95)].

  • Transfiera al Comité la responsabilidad referente a "establecer relaciones de cooperación y coordinación de recursos y planes de emergencia con organismos de las Naciones Unidas y otras instituciones" (Artículo VIII del Estatuto del FONDEM).

  • Elimine del Artículo III del Estatuto del FONDEM la referencia a las donaciones en especie, ya que a menudo no es conveniente ni aconsejable proporcionar contribuciones en especie una vez que se han producido desastres naturales.

Finalmente el CIRDN propone el mantenimiento de los tres grupos de trabajo como mecanismo destinado a seguir facilitando el diálogo sobre temas referentes a preparación, financiamiento y reducción de vulnerabilidades, y en especial a ayudar a formular un plan estratégico sobre reacción frente a desastres y reducción de vulnerabilidades, cuestión en que el Comité concentrará su atención en los próximos meses.


ANEXO 1, etc. (solamente en inglés)


© 2000 Comité Ejecutivo de la Iniciativa de Transporte del Hemisferio Occidental, y La Oficina de Seguimiento de Cumbres de la Organización de los Estados Americanos.
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